miércoles, 29 de octubre de 2014

MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO.


MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO.


El matrimonio entre personas del mismo sexo (también conocido como matrimonio homosexual, matrimonio igualitario o matrimonio gay) reconoce legal o socialmente un matrimonio formado por contrayentes del mismo sexo biológico o legalmente reconocido.
Las primeras leyes de la época actual en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo se aprobaron durante la primera década del siglo XXI. A 9 de mayo de 2014, dieciséis países y varias jurisdicciones subnacionales de México y los Estados Unidos permiten casarse a las parejas del mismo sexo.
El matrimonio entre personas del mismo sexo es considerado por algunas personas de una forma equivocada respecto a mi opinión.
El término homosexualidad fue acuñado por Karl-Maria Kertbeny en el siglo XIX, pero la historia de las parejas del mismo sexo, al igual que la homosexualidad en sí, se remonta a los inicios de la humanidad. La actitud de la sociedad hacia las parejas del mismo sexo y las uniones formales de parejas del mismo sexo difiere en función de los tiempos y lugares —desde la plena aceptación e integración, pasando por una tolerancia neutral, hasta el rechazo, la discriminación, la persecución y el exterminio.
Todos debemos de tener los mismos derechos, me refiero a que si dos personas de diferente sexo deciden casarse no lo pueden hacer porque se les niega, en cambio si dos personas de sexos opuestos desean casarse a ellos no se les niega, es ahí donde yo veo una injusticia al negarles el derecho a casarse como lo hacen los demás, supongo que todos sabemos lo que es la justicia y sabemos que no deben ser discriminados por raza, color, estatura ni sexo.
Los que no aceptan el matrimonio entre dos personas del mismo sexo están discriminando a esas personas. Hoy en día vivimos en una sociedad dónde el matrimonio entre personas del mismo sexo es algo grave y que no puede ser, pero, ¿por qué no puede ser? Hay una gran variedad de opiniones acerca de este tema, varios puntos de vista, unos en contra otros a favor, en mi opinión yo lo encuentro normal, si entre esas dos personas hay una atracción, cariño, aprecio, respeto, confianza y amor no importaría el sexo si ellos se quieren estar juntos lo están y si ellos desean estar unidos mediante un documento pues creo que se les debería de permitir, puede funcionar puede no funcionar pero son humanos cometen errores como los matrimonios entre personas de sexo opuesto varias no duran al estar juntos, y no dejan ser felices a otros que en verdad lo serán o que también posiblemente tengan el mismo resultado que los matrimonios de sexos opuestos.
Existen personas que se manifiestan para que sea posible el matrimonio entre personas del mismo sexo, en algunos países ya se ha logrado el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero en México eso no ha pasado y creo que aún está muy lejos de aceptarlo.
Soy una chava de 15 años de edad cursando primer semestre de bachillerato, yo no le veo nada de malo que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio, o yo no sé que le ven de malo los demás que hacen que no sea aceptada.
Aristóteles dijo: “El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley”, esa frase de Aristóteles tiene mucho que ver con lo que hacen con los matrimonios entre personas del mismo sexo.
En la actualidad la diferenciación de sexos no es un requisito indispensable para que se produzcan relaciones humanas afectivas y sexuales.
El debate al respecto es intenso en muchos países y varios han prohibido expresamente la realización de este tipo de uniones.
Creo que todo el mundo tiene derecho a unirse civilmente sea de la condición sexual que sea, siempre que lo hagan libremente, sobre todo porque garantizan los mismo derechos y obligaciones para todos.
Ahora al menos la homosexualidad ha dejado de ser considerada una enfermedad para ser reconocida como una expresión libre de la sexualidad humana.
Sin embargo el estigma sigue presente en nuestra sociedad, en algunas más que en otras, donde existen grupos de presión con ideologías conservadoras, que no acepta la libre opción sexual de este grupo de personas, para negar y señalar que es una aberración de la sociedad, desnaturalizando al ser humano, por cuanto la creación divina, es sólo hombre y mujer y, no existe otro género, por lo tanto los homosexuales no tienen espacio en la sociedad, esas opiniones para mi están mal.

El primer matrimonio entre mujeres en España fue el de Marcela y Elisa, las cuales se casaron en el año de 1901 en La Coruña. Elisa se convirtió en Mario y el Padre Cortiella santificó la unión de la pareja. Fueron descubiertas y acabaron huyendo de España. El matrimonio se llevó a cabo en la Iglesia Parroquial de San Jorge en La Coruña. El matrimonio fue recogido en periódicos y partes de Europa. Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez se conocieron en la Escuela Normal de Maestras de La Coruña. Años más tarde se reencontraron cuando ejercían su profesión como maestras. En 1901 Elisa masculinizó su aspecto, inventó un pasado y se convirtió en Mario. El Padre Cortiella, párroco de San Jorge, bautizó a Mario y casó a la pareja. El sistema judicial trató de buscarlas para castigarlas por su matrimonio, así que ellas huyeron por causa de la homofobia del pueblo y las burlas y terminaron en Argentina. Ahí fue posible que Marcela se volviera a casar después de que Mario falleciera como un “hombre de verdad”.



La homosexualidad no es ni un trastorno ni una enfermedad, sino una variante normal de la orientación sexual humana. La inmensa mayoría de gays y lesbianas viven vidas felices, sanas, bien adaptadas y productivas. Muchos gays y lesbianas mantienen relaciones permanentes con personas del mismo sexo. En términos psicológicos esenciales, estas relaciones son el equivalente de las relaciones heterosexuales. La institución del matrimonio permite a los individuos un rango de beneficios que tienen un impacto favorable en su bienestar físico y mental. Un gran número de niños están siendo criados actualmente por lesbianas y gays, tanto en parejas del mismo sexo como madres y padres solteros. La investigación empírica ha mostrado de manera consistente que los progenitores homosexuales no se diferencian de los heterosexuales en cuanto a habilidades parentales, y que sus hijos no muestran ningún déficit comparados con hijos criados por progenitores heterosexuales. Las políticas estatales que vetan el matrimonio entre personas del mismo sexo se basan exclusivamente en la orientación sexual. Como tales, son tanto una consecuencia del estigma históricamente asociado a la homosexualidad, como una manifestación estructural de ese estigma.
Diversos estudios psicológicos han mostrado que los mensajes negativos sobre el matrimonio igualitario en los medios de comunicación crean un ambiente dañino para la población LGBT que puede afectar a su salud mental y su bienestar.
Todas las personas tienen derecho a ser feliz y esto implica ser libres e iguales, también ante la ley. Las leyes deben ser para todos y no debe importar si alguien es heterosexual o no.
Los niños y niñas hijos de gays y lesbianas deben tener los mismos derechos que los de las parejas heterosexuales. En la actualidad, el miembro de la pareja homosexual que no figura como adoptante no tiene vínculo hereditario ni puede hacerse cargo del niño en caso de fallecimiento del adoptante.




El matrimonio entre personas del mismo sexo en México únicamente se puede realizar en el Distrito Federal a partir del 4 de marzo del 2010, luego de las modificaciones al Código Civil y al Código del Procedimientos Civiles aprobadas el 21 de diciembre del 2009 en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. La SCJN declara la Constitucionalidad de las reformas al resolver en 2010 un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la Procuraduría General de la República en oposición a la modificación del Código Civil del Distrito Federal que permitió el matrimonio civil igualitario y la adopción por parejas homosexuales en la capital del país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) también dispuso que el resto de las entidades federativas mexicanas estaban obligadas a reconocer la legalidad de estos matrimonios, y los que se hubieran realizado en el extranjero, y a garantizar su acceso a los derechos que se reconocen a los matrimonios heterosexuales. Esta resolución se basa en el principio de no-discriminación que se encuentra consagrado en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.
El matrimonio es civil y no un tema religioso. Cada religión evalúa para sí si lo acepta o no. Dos años más tarde, tres parejas del estado de Oaxaca interpusieron una controversia sobre el artículo 143 del Código Civil del Estado de Oaxaca, en el que el matrimonio se definía como la unión de un hombre y una mujer con fines de procreación. Al resolver sobre este recurso, la SCJN señaló que esta definición es discriminatoria, por lo que instruyó el registro de los matrimonios demandantes en el Registro Civil. La resolución sienta un precedente para que parejas de otras entidades del país soliciten, por la vía del juicio de amparo, el reconocimiento de matrimonios entre personas del mismo sexo.           
La lucha por el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo en México ha sido particularmente visible a partir de la segunda mitad de la década de 1990. La llegada de la izquierda al gobierno del Distrito Federal en 1997 fue vista como una oportunidad para ampliar los derechos del colectivo LGBTTTI. En el año 2000, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la diputada Enoé Uranga presentó ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) una propuesta para reconocer uniones civiles entre personas del mismo sexo. Esta figura jurídica reconoce derechos similares a los del matrimonio, pero no reconoce, entre otros, el derecho a la adopción. La discusión sobre la propuesta de Uranga solo fue posible después que López Obrador dejó el cargo de jefe de gobierno pues, aunque nunca se manifestó en contra de las uniones homosexuales, tampoco suele apoyarlas abiertamente.
El estudio de la homosexualidad en México se puede dividir en tres épocas separadas, coincidiendo con las tres grandes épocas históricas de México: época precolombina, virreinato e independencia, a pesar de que el rechazo hacia la homosexualidad forma un hilo conductor que atraviesa las tres épocas.
Sor Juana Inés de la Cruz, de la que también se ha dicho que fue lesbiana, tomando como base las intensas amistades que tuvo con diversas mujeres, la belleza de las cuales alaba en su poesía:
Yo, pues, mi adorada Filis,
que tu deidad reverencio,
que tu desdén idolatro
y que tu rigor venero:
[...]
Ser mujer, ni estar ausente,
no es de amarte impedimento;
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo

File source: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Retrato_de_Sor_Juana_In%C3%A9s_de_la_Cruz_(Miguel_Cabrera).jpg
He llegado a la conclusión de que para algunas personas es considerada una enfermedad, para muchos es algo raro, pero lo llaman porque son diferentes, ser diferente en mi es algo bueno porque eres distinto a los demás así que me alegro de que varios ya se expresen de los que son y como son.
Me es agradable la idea de que defiendan lo que son, que no se dejen humillar, ya no más insultos, por algunas personas claro, aún hay personas que no les es de su agrado la idea pero yo me pregunto ¿en qué les afectaría a ellos?.
Ellos quieren contraer matrimonio, los que se oponen creo que tienen mido del resultado porque puede que tengan mejor relación entre dos personas del sexo opuesto.
Existen religiones que hacen que el matrimonio y las parejas entre personas del mismo sexo no san aceptadas pos la sociedad, pero aceptarla o no está en ti mismo, no tiene nada malo, ellos no son malos, sólo quieren estar unidos con la persona que ellos quieren y respetan por algún documento legal.
En México se han interpuesto amparos en los estados de [[Oaxaca, Chihuahua, Guerrero, Baja California, Tabasco y San Luis Potosí. En 2010, el Distrito Federal (DF) se convirtió en la primera entidad en permitir los matrimonios gay, desde esa fecha y hasta finales de 2013, se celebraron más seis mil matrimonios en Ciudad de México.
Otras entidades en las que se han promovido amparos para casar a parejas homosexuales son Oaxaca, Yucatán, Chiapas, Tabasco, Estado de México, Morelos, Michoacán, Querétaro, Jalisco, Colima, Sinaloa, Guanajuato, Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Baja California Sur, Nuevo León, Chihuahua, Nayarit, Aguascalientes, Tamaulipas, Veracruz, Campeche, Guerrero e Hidalgo.
Un estudio conducido por la Universidad de Vanderbilt en el año 2010, concluyó que 37,8% de los mexicanos apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo.14
Por su parte, un estudio hecho por el Pew Research Global Attitudes Project, concluyó que el 61% de los mexicanos están de acuerdo con que la homosexualidad debería ser aceptada por la sociedad.15
En otro estudio conducido por Parametría en julio del 2013, concluyó que el 52% de los mexicanos está a favor de que las personas LGBT puedan contraer matrimonio y donde solo el 23% está de acuerdo con que puedan adoptar niños.
Se que parece que yo soy lesbiana y que por tal motivo los defiendo, pero no señores no, seamos realistas sabemos que no tiene nada  de malo y por tal motivo los apoyo, en este caso les pediría que analicen las cosas, los hechos.
Esta es la bandera que representa a los homosexualidad.



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